Cuando niña mi vida era el dibujo, luego fue la pintura. Uno de los primeros regalos que recuerdo: un cartón donde se sostenían un arco y dos flechas; ese mismo día me regalaron una birome de tinta roja. ¿Qué hice? Dar vuelta el cartón y, sin sacar las flechas ni el arco, llenarlo de dibujos con la birome roja. "Dibujos imaginativos", les decía mi padre.
Aprendí mucho de la técnica del óleo con los maestros Vainstein, Dohme y Carreño.
Pasados los años estudié en la Escuela de Dibujo y Pintura Manuel Belgrano, y egresé como Maestra de dibujo y pintura, tarea que pocas veces desempeñé, pero la escuela me permitió tener un acercamiento con la escultura y el grabado. Siempre preferí la pintura, y, dentro de esta, el retrato.
Tuve la suerte de poder retratar a mi padre, Dr. Miguel Angel Berçaitz y al Dr. Ricardo Levene (h) cuyos cuadros están expuestos a perpetuidad en el salón de retratos de los que fueron Presidentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Siempre me destaqué por mi habilidad manual y las artesanías que solía hacer, o restaurar.
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